Reserva Marina Isla Chañaral: patrimonio natural del borde costero chileno

Recuerdo perfectamente la primera vez que me hablaron de “Chañaral de Aceituno”. Fue en Antártida, específicamente en la Base Científica Chilena “Yelcho”. Estaba sentado con una taza de café entre las manos, tratando de recuperar un poco el calor corporal después de un buceo de más de 40 minutos en aguas muy frías, cuando escucho a mi compañero de buceo que me pregunta:

- Oye weon, ¿alguna vez escuchaste hablar sobre “Chañaral de Aceituno”?

- No, dije tiritando, ¿qué es eso?

- El mejor lugar de buceo de toda la costa norte de Chile! Te cuento, dijo, y estuvimos hablando un largo rato.


Y desde aquella charla, ese nombre tan particular no paró de darme vueltas en la cabeza. Pasaron más de dos años hasta que un día cualquiera leí una publicación en Instagram que decía: “Workshop Internacional de Fotografía Submarina. Lugar: Chañaral de Aceituno”. Ya se podrán imaginar mi sorpresa mezclada con emoción! Supe desde ese instante que esa era mi oportunidad, no podía perdérmela! Mucho menos después de leer que el instructor del workshop era nada más ni nada menos que Francis Pérez, fotógrafo multipremiado internacionalmente, miembro de SeaLegacy y colaborador de National Geographic.

Finalmente llegó el día (26 de Febrero del 2020) y tomé el avión desde Córdoba a Santiago de Chile (una hora y media de duración), donde me esperaba Rodrigo Sanchéz, dueño de “Buceando Chile”, a mi entender una de las mejores operadoras de buceo del país. Salimos al día siguiente bien temprano desde Santiago, ya que nos esperaba un largo viaje en auto (más de 600 km). Caleta Chañaral de Aceituno está ubicada en la región de Atacama, justo al norte del límite con la región de Coquimbo, así que el paisaje a lo largo de todo el camino es bastante desértico (Foto 1). Como se imaginarán, no llueve casi nunca, pero cada muchos años caen precipitaciones inusuales que generan uno de los fenómenos más increíbles de la naturaleza, me contaba Rodrigo… el “desierto florido de Atacama” (por favor busquen imágenes de este fenómeno, sin desperdicio!).



Foto 1. Típico paisaje de la Región de Atacama, camino hacia Chañaral de Aceituno.


Después de más de 7 horas de viaje, finalmente llegamos, previo paso por algunos pueblitos costeros muy pequeños como Chungungo, Caleta los Hornos y Los Choros. Mis sospechas se comprobaron en los primeros diez minutos de caminata por el pueblo, Chañaral era muy muy chiquito, con apenas 200 habitantes, la mayoría de los cuales eran pescadores artesanales y/o guías turísticos (Foto 2).



Foto 2. Vista de Chañaral de Aceituno y sus típicas embarcaciones utilizadas para la pesca artesanal.


Sin embargo, Chañaral es uno de los sitios más visitados de la región por turistas que buscan avistajes de mamíferos marinos como la ballena azul, ballena fin, orcas, delfines, lobos marinos, etc. Cabe destacar que la Reserva Chañaral de Aceituno propiamente dicha es una isla con una superficie de 6.5 km² localizada a 6 km de la costa (Foto 3). La superficie de la isla está dominada principalmente por arbustos y cactus, y dependiendo de la época del año, se pueden observar pingüinos de Humboldt y una gran diversidad de aves marinas como petreles, golondrinas, gaviotas y cormoranes. Junto con Isla Choros e Isla Damas, forman la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt. Los accesos a la Reserva están restringidos a un permiso. Pero sin lugar a dudas, lo mejor, como siempre, esta debajo del agua!



Foto 3. Vista de la isla Chañaral de Aceituno donde se pueden observar cientos de lobos marinos y la escasa, casi nula, vegetación presente.


El workshop comenzó el Jueves 27, bien temprano y casi siempre tuvo la misma dinámica. Durante toda la mañana teníamos la parte teórica y por la tarde, las clases prácticas. La teoría consistió principalmente en fundamentos básicos de la fotografía submarina, los diferentes equipos, técnicas y reglas de composición, fotografía macro y gran angular, edición y revelado digital, con innumerables consejos a partir de la experiencia de Francis. Por otro lado, la parte práctica consistía en aplicar bajo el agua y con nuestros propios equipos fotográficos, todo lo aprendido durante la mañana. Teníamos además la gran ventaja de que Francis buceaba con nosotros, por lo que varias veces abajo del agua nos ayudó con los seteos de las maquinas, con la ubicación de los flashes, etc.


Alrededor de toda la isla hay más de 25 sitios de buceo registrados, uno mejor que el otro. Cabe destacar que durante todo el workshop nos acompañó Cesar Villaroel, dueño del centro de buceo Explorasub y uno de los buzos con mayor experiencia del lugar (Foto 4). Además de ser una excelente persona, César tiene una enorme experiencia como capitán de embarcaciones, instructor de buceo y camarógrafo/fotógrafo subacuático.



Foto 4. Centro de Buceo Explorasub, uno de los organizadores del workshop y lugar desde donde salíamos para la isla.


Los sitios de buceo donde realizamos las prácticas del workshop fueron:

- “El Sin Nombre”: Norte de la Reserva Marina. Una gruta de gran diversidad, con muchos peces de roca, cardúmenes, crustáceos, nudibranqueos y bosques de algas. De 3 a 25 mts. de profundidad.

- “El Ancla”: Pared que bordea y sale hacia el norte de la isla con fondo de conchuela molida, en uno de sus inicios posee uno de los hitos patrimoniales de la Reserva Marina, un gran Ancla tipo Hall. Anémonas naranjas, esponjas, grandes cantidades de peces de roca y abundantes bosques de algas. De 2 a 42 mts. de profundidad, excelente visibilidad. (Foto 5)

- “El Apañado”: Lado Este de la Reserva Marina, frente a la colonia más grande de lobos comunes de la Reserva. Grandes extensiones de bosques de huiro (algas pardas del Género Lessonia). Entre los bosques de algas, existe una trinchera de piedra por la cual puedes navegar con el bosque partiendo sobre tus hombros. Una perspectiva ideal para contemplar la gran diversidad de vida presente en la reserva. De 3 a 24 mts. de profundidad. (Foto 6, 7 y 8)

- “No me ama”: Lado Este de la Reserva Marina. Grandes paredones de piedra con una gran diversidad de especies bentónicas, principalmente anémonas (Actinias), esponjas y estrellas de mar. De 4 a 40 mts de profundidad.

- Naufragio “PAN Denisse”: Lado Suroeste de la Reserva. Buen estado de conservación. 33 metros de profundidad máxima. Ideal para fotografías gran angular. Las malas lenguas cuentan que todo empezó con un brindis de Piscola….el resto, es naufragio! (Foto 9)


Foto 5. La estrella Júpiter (Meyenaster gelatinosus) como la gran protagonista de esta foto... de fondo los bosques de huiro característicos la Reserva Marina Chañaral de Aceituno.






Foto 6, 7 y 8. Estos increíbles bosques de algas en la Patagonia chilena albergan bajo su dosel una enorme diversidad de especies. Erizos, estrellas, caracoles, esponjas, peces, etc, encuentran refugio, alimento, lugares de cría y reproducción debajo de estos maravillosos bosques submarinos. Hoy estos bosques de huiro se encuentran amenazados debido al aumento en la demanda para la fabricación de productos higiénicos y cosméticos en países asiáticos.




Foto 9. Náufragio PAM (Pesquero de Alta Mar) Denise. Reserva Marina Isla Chañaral. 33 metros de profundidad máxima.


Asimismo, en todos los sitios de buceo se pueden observar: lapas, caracoles, chitones, picorocos, choritos, cangrejos, erizos nudibranquios y numerosas especies de peces (rollizos, castañetas, pejeperros, apañados, congrios, trombollitos, etc).


Finalmente, más allá de todo lo aprendido durante este increíble workshop y de haber podido sumergirme en esta maravillosa Reserva Marina, me llevo una impresión esperanzadora de que se pueden hacer bien las cosas, desde una perspectiva de sustentabilidad y conservación del ecosistema marino involucrando a las comunidades locales. Aunque muy brevemente, pude ver como la mejor opción para un futuro sustentable es involucrando a los actores locales, a los que siempre han estado y los que mejor conocen el lugar y su historia. Si bien me ha quedado una cierta preocupación por los actuales proyectos de extracción de huiro para su exportación para la fabricación de cosméticos y productos de higiene en países asiáticos, realmente me llevo una impresión positiva de como los pobladores de estas comunidades pueden ser los mejores guías turísticos o los defensores más involucrados en la organización de Áreas Marinas Protegidas de usos múltiples.


En fin, Chañaral de Aceituno, una reserva marina, histórica y cultural, que atesora ecosistemas marinos prístinos y un pasado, un presente y un futuro en estrecha relación con su pueblo.


Hasta la próxima aventura submarina,

Buenas burbujas!

Cristian Lagger

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